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Gracias por tu fidelidad

Viajando por Semana Santa

Por una vez voy a cambiar de tercio. Hoy no voy a comentaros nada sobre el momento cruento que vivimos ni nada por el estilo, lejos de eso voy a usar estas palabras para hablar de la Semana Santa, esa fiesta que tan sagrada como nació hoy se tambalea entre la tradición y la diversión, entre el respeto y el bochorno, al menos en nuestra tierra.

Estamos ante una efeméride cuyas vertientes son tan dispares como territorios abarca. Si ya en Andalucía no hay más que irse a otra localidad para, sin salir de tu provincia, ver algo completamente distinto a lo que tus ojos están acostumbrados; todo se vuelve mucho más antagónico si cruzas el charco y das con tus huesos en América Latina. La base es la misma, la vida de Jesús de Nazaret y su conversión de hombre en la tierra a religión, pero la manera de recordarle no entiende de normas.

Empezaré por México. Allí la Pasión de Jesucristo se vive de manera especial, ya que se entiende que para estar más cerca de él hay que asemejarse a su figura, y para ello, el sufrimiento físico es el camino más corto. Así, cada año se congregan casi tres millones de personas en las estribaciones del Cerro de la Estrella en Iztapalapa, una barriada al sur de México D.F., para rememorar la Pasión de Cristo con un espectáculo vivo en el que participan más de 6 mil personas.

Para que nos hagamos una idea de la realidad de tal representación decir que quien da vida a Cristo debe cargar una cruz de más de 75 kilogramos a lo largo de tres kilómetros, desde la plaza central de Iztapalapa hasta la cima del Cerro de la Estrella, centro de la crucifixión y antiguo centro ceremonial azteca. Aquí os dejo un vídeo resumen de tal evento.

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Procesión en Antigua, Guatemala, donde se pueden ver las típicas alfombras mientras se acerca la procesión.

Más folclórica es la Semana Santa en países como Guatemala o El Salvador, sitios es los que los habitantes demuestras su devoción por las imágenes otorgándoles como ofrenda alfombras hechas por ellos mismos para que las procesiones pasen por encima. La gastronomía también tiene un importante espacio en ciudades como Antigua (Guatemala), donde los platos más típicos de la tierra son elaborados en una gran fiesta que no deja indiferente a nadie, y es que cada persona se encarga de engalanar su casa con motivos florales no exentos de colorido. El fervor de los antigüeños se manifiesta en las cerca de 100 hermandades o asociaciones de laicos, algunas de las cuales tienen más de 300 años de antigüedad, que se aglutinan en torno a una imagen de pasión.

Vídeo realizando una de las famosas alfombras para ofrenda.

Íntima es sin duda esta semana en Sonsonate, departamento de El Salvador, donde algunas actividades son una mezcla de ritos paganos y cristianos, en los que participan las cofradías, que son organizaciones indígenas que guardan secretos de raza y a cuyos actos no es permitido el ingreso a nadie que no sea miembro de la comunidad.

En Panamá hay dos grandes lugares en los que se agolpan los fieles. El primero de ellos es la comunidad de La Villa de Los Santos, donde la celebración transcurre de una manera solemne y conservadora, con procesiones en las que destacan los arreglos florales de las andas. En segundo lugar nos situamos en Pesé (Herrera), donde más de 10.000 fieles acuden cada año a la representación en vivo de la pasión de Cristo; el Jueves Santo se recrea La Ultima Cena y el viernes el Vía Crucis y la Crucifixión, que atrae a numerosos católicos de todo el país.

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Imagen de la representación de la pasión de Cristo en Herrera (Panamá).

Entre sermones y pícaros

Lejos de lo visto hasta ahora se enmarcan las tradiciones de Perú y Bolivia. En el primero el momento culmen de la semana es el sermón de las tres horas en el que se glosan las siete palabras de Cristo en la Cruz, creado en 1650 por el sacerdote jesuita Francisco del Castillo. Desde Lima este sermón del Viernes Santo se ha extendido progresivamente a toda la cristiandad. Ya dirigiéndonos a Bolivia nos topamos con una de las celebraciones más curiosas, y es que allí la Semana Santa es peculiar por las picardías y pillerías de algunos católicos convencidos de que, muerto Dios, no puede darse cuenta de los pecados cometidos el Viernes Santo.

Ese día, por la noche, es cuando se da por muerto a Dios, a consecuencia de la creencia de un dios-trino, y los jóvenes campesinos suelen aprovechar esta situación para robar algún cerdo o un ave, pues nadie tomará en cuenta sus pecados. Dios no lo puede ver. En las ciudades, muchos se sienten tentados de hacer lo prohibido porque Dios, desde la muerte, no los puede ver.

El Nazareno Negro

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Para acabar os dejo con la imagen del Nazareno Negro de Manila en la que es una de las festividades más masificadas del catolicismo, no en vano se calcula que cerca de un millón de creyentes llegados de todas partes acompañan a la imagen cada 9 de enero, algo que choca con lo solemne que es su procesión en Viernes Santo. Hablamos de una talla llevada por los misioneros españoles desde México en 1606 y considerada milagrosa por sus devotos. Su pigmentación es atribuida por algunos al incendio del barco que lo transportaba que ennegreció la talla. Otra versión asegura que el propio autor le dio ese color.

Con esta imagen me despido, espero que os haya resultado interesante y que haya servido para comprender que no hay mejores ni peores semanas santas, sino que la que sobresale es la que siente cada uno en su interior, esa que te hace palpitar y que no entiende de territorios ni creencias, y mucho menos de normas sobre cuáles son aquellas personas que merecen ser partícipes de ellas. Sean felices.

Sea por Andalucía libre

Hoy es el día de todos los andaluces, es mi día y el de muchos de los míos, ese día en el que los de la bandera blanca y verde celebran que un 28 de febrero de 1980 se votó en referéndum que los nacidos en Andalucía también estaban unidos y eran adultos para constituir una autonomía. Para muchos, yo incluido, esta es una lucha cuyo resultado nos cogió como hijos ya nacidos en ella pero no por ello nos acogió con menos calor ni nos ha hecho amar menos nuestra tierra, ni el agua que cae y nace en ella, ya hayamos nacido aquí o seamos hijos adoptivos.

Pero con la que está cayendo toca replantearse qué se ha conseguido y si realmente hemos llegado al punto que nos merecemos. Cuando se habla de reivindicaciones, derechos, competencias y demás exigencias parece que sólo se puede referir uno al norte del país y por consiguiente, al beneplácito del centro para otorgar o prohibir a su antojo.

Muchos nos han tildado de vagos, se han reído de nuestro acento y se han burlado de nuestras costumbres con una gratuidad que roza la poca vergüenza mientras son ellos los que más motivos tienen para agachar la cabeza. Podría enumerar, pero hoy no es el día de ellos, sino el de los andaluces.

Ellos, que piensan que sus sentimientos son más puros, que sus culturas y sus lenguas les dan derecho a querer ser más que el resto y tener mayores privilegios, hay hasta quien se inventa que ya fue independiente, ¡ay! que pena esos engañados que confunden  ser una colonia de otro país con falsa autodeterminación. Sus pensamientos no les dejan ver que la verdadera diferencia está en el corazón y en el sudor dejado junto a los tuyos, algo de lo que aquí se sabe bastante.

No escribo estas líneas para negar a aquellos que de corazón así lo sientan y que no hayan esgrimido un arma y sí condenan su uso, el derecho a pedir lo que su palpitar les marque; ni mucho menos quiero caer en el chovinismo irracional; sólo quiero dejar claro que hay más personas sobre esta Península y fuera de ella que tienen la potestad, como cualquier hombre libre, de exigir lo mejor para si mismos y de ser tratados de igual manera.

Hoy, día de Andalucía, toca recordar a todos aquellos que lucharon y siguen luchando por nuestra tierra, a aquellos que aguantaron la desindustrialización y colonización económica, a aquellos que sufrieron el subdesarrollo mientras sus riquezas naturales desarrollaban a aquellos que vivían de Despeñaperros para arriba, a aquellos que sufrieron en sus carnes la malnutrición y en sus mentes el analfabetismo; en definitiva, a esos más de dos millones de andaluces obligados a dejar su patria por la situación de desempleo y precariedad a la que los condenaron. Por todo ello no me puedo olvidar de los que hoy pasan este día lejos de sus casas, de nuestra casa.

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Una imagen del pasado por cada una de las provincias de nuestra comunidad.

Pero no hay que quedarse con lo que se hizo, hay que seguir en la batalla para que todo lo conseguido no se esfume y para que todas esas desigualdades e injusticias que nos acucian vayan desapareciendo; porque los andaluces no somos más que nadie, pero tampoco menos, y debemos decirlo bien alto y no conformarnos con las migajas sino con lo que nos merecemos.

Hoy, 28 de febrero de 2013, este es mi pequeño homenaje por vivir en esta tierra de ocho provincias, de 8.449.985 habitantes e incontables corazones.

Os dejo con este vídeo lleno de imágenes de ese 4 de diciembre de 1977 en el que todos gritaron como uno:

¡Andaluces, levantaos!,
¡Pedid tierra y libertad!,
Sea por Andalucía libre,
España y la humanidad.

Hoy es un gran día

Bueno. He dado el paso. Aquí viene bien el dicho de éramos pocos y parió la abuela, pero tal y como están las cosas no es plan de amilanarse. Hay mucha gente que cuenta sus paridas, no hay que irse al ordenador, puedes acercarte a la panadería de tu barrio y poner la oreja ¿Cotilla? No, es que soy normal y me gusta enterarme de todo, no por informarme, sólo por criticar  y unirme a la manada.

A estas alturas ya puedes haberte ido, no te odiaré, es más, entenderé que tengas mejores cosas que hacer con tu tiempo. Pero si no es así puede ser hasta divertido, un alarido de aire fresco que lejos de lo funesto puede alejarte de ese día que ya viviste ayer. Yo voy a estar aquí con mis temas, mi música, mi visión de un mundo con un Viejo Orden Mundial. No diré con las experiencias que viví porque un hombre sabio ya dijo: “Experiencia es el nombre que todos dan a sus propios errores”, así que para no admitir los míos me desligo.

Temas de cine dan pie a todo ¿Por qué? Sencillo. Es la gran pantalla la creadora de sueños, desde Méliès a Scorsese, desde su corta y pega para hacer real la imaginación hasta la imaginación en un click. Nada pasa sin que se filme y por eso es el inicio. En un planeta en el que ya hay bastante perdido no está de más un guiño para que cada uno coja su cámara y se monte su película como le salga de… Donde quiera, porque libres nacemos y libres deberíamos vivir.

Sin más, hasta luego. A los que hayan leido hasta aquí sean felices, y a los que no pues también. Que nadie os lo niegue.