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México y el ‘polvo rojo’ que mancha nuestras manos (parte I)

El CÁRTEL MEXICANO. Sí, debiera ir en minúsculas por reglas ortográficas, pero si es por dimensión a escala global está bien así. Hablamos de 60.000 muertes entre 2006 y 2012, atentados en los que llegan a perecer medio centenar de personas (Monterrey 2011) y una población civil que lejos de sentir protección por parte de las fuerzas del Estado, debe armarse en grupos de guerrilla para velar por sus intereses.

Hoy os dejo sólo con una pequeña parte de lo que os contaré, sólo con la raíz y la dimensión pero sin pisar la calle, esas mismas aceras que hablarán más adelante para decirnos desde Sinaloa que “raro es el día que un coche fúnebre no lleva una víctima de los narcos“, para que J.L.P.P. nos cuente desde Lázaro Cárdenas (Michoacán) que “si no pagas te dan una paliza hasta que lo hagas“, y para que M.N.C. desde Baja California (Tijuana) nos narre como “el presidente Calderón llevó la sangre a la calle” con su guerra contra el narcotráfico.

También analizaremos cómo 10 euros en Juárez son 200 en tu barrio, y como por el camino ha costado algo más que su transporte, como un negocio nacional por su afectación civil de puertas hacia fuera deja de serlo cuando el verde se interpone a su paso, cómo hay territorios en los que la policia puede ser tu peor enemigo. Simplemente, cómo es vivir en un país que tiene a cinco de sus ciudades entre las diez más peligrosas del mundo.

Pero vayamos por partes. Nos encontramos ante un fenómeno prácticamente nuevo, ese dato que he dado de 60.000 muertes se debe sobre todo a la guerra que Felipe Calderón inició contra el narcotráfico bajo su mandato, y que tuvo como punto de fijación inicial Michoacán, uno de los territorios más conflictivos del país; no en vano allí fueron asesinadas 500 personas en 2006.

A muchos ya se les habrá venido a la mente Breaking Bad u otras series de televisión que se acercan superficialmente al tema que trato hoy, pero la dimensión del narcotráfico en México y otros países del continente americano, con EE.UU. como receptor principal, va mucho más allá.

Para entender cómo se ha extendido lo que en el siglo pasado era sólo un emplazamiento más de exportación de sustancias prohibidas hay que remontarse en primer lugar al año 1984. En aquellos momentos Miguel Ángel Félix Gallardo controlaba el negocio de la cocaína y era poco menos que el jefe del país en lo que a negocios turbios se refiere; una condición que se fue deteriorando y que en 1989 acabó de hundirse con su arresto, convirtiendo el negocio de las drogas en México en un filón de enriquecimiento sin líder. Esto provocó que se iniciase la lucha de bandas por el dominio de determinados territorios, algo que se extiende hasta el presente.

La segunda circunstancia que ha llevado a que México se convierta en el centro neurálgico y logístico del narcotráfico fue la caída de los carteles colombianos de Cali y Medellín, que a principios de los noventa se vieron debilitados casi hasta la desaparición. Este hecho provocó que el peso del mercado recayese casi en su totalidad sobre territorio mexicano. He aquí el mapa de México según las plazas que controlan cada banda:

mapa carteles

Una imagen dice más que mil palabras, y por mucho que me alargue en mi discurso está claro que nos nos encontramos en una lucha de poder entre dos poderosos. Al norte, el Cartel de Sinaloa con ‘El Chapo’ Guzmán, de quien hablaremos más adelante, a la cabeza. Al sur los Zetas, que contaban con Miguel Treviño Morales ‘El Z40’ al mando hasta ser detenido el pasado 16 de julio. ‘El Z40’ se erigió como líder tras la muerte Heriberto Lazcano Lazcano ‘El Lazca’ o ‘El Verdugo’, abatido por infantes de la Marina. Esta banda está formada por ex militares que la han convertido en la más sangrienta del país. Los primeros dominan 9 estados mientras que los segundos hacen lo propio en otros 16. El resto es repatido entre grupos más pequeños o lo que es peor, están en continua disputa con el consiguiente derramamiento de sangre que esto supone.

La lucha entre las dos bandas mencionadas por el dominio del país es cruenta; sin embargo, hay otras muchas minoritarias que son las que realmente atemorizan al ciudadano de a pie; son esas que les hacen pagar peajes por pasar por ‘sus carreteras’, esas que les ponen una renta de alquiler por mantener sus negocios sin sufrir desperfectos, esas que extorsionan y secuestran.

clasificación cártelesÉstas son las mafias que mandan en México. Pero ésto no es todo, la vinculación de éstas con otros países, con EE.UU. como aliado en una lucha que a su vez le enriquece, con Europa al otro lado del charco como socio ensombrecido y con personas que andan por las calles sin que se les pueda mirar. Un mundo con una ley en forma de bala que cual Atlantic City durante la ley seca vive como pez en el agua entre las aguas bravas de México. Por hoy ya está bien, pero no me voy sin antes dejaros con este vídeo.

29 muertos tras un entrentamiento entre sicarios del Cártel de Sinaloa y los Zetas.

¿El enemigo?, en casa y no tan cerca

La crispación ha pasado de inesperada a cotidiana. El pacifismo no está de moda, y es que eso que te enseñan de pequeño asegurando que el diálogo es el camino correcto y que la violencia sólo lleva al dolor, ya no ajeno sino propio, ya no por las heridas de sangre sino por las del alma, es algo que se debe olvidar en algún punto de la madurez, en algún instante en el que te ves con tanta fuerza como para aplastar al que crees enemigo sin pestañear.

Hoy me he levantado viendo un ultimátum, un punto y final del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien ha ‘avisado’ así a los que son sus hermanos, vecinos… su pueblo: “Nuestra paciencia ha llegado al final. Hago esta advertencia por última vez. Insto las madres y a los padres a que cojan a sus hijos de la mano y los saquen (del parque). Ya no podemos esperar más porque el Parque Gezi no pertenece a grupos invasores sino a la gente”. Lo que más llama la atención es que trate a sus semejantes de ‘grupos invasores’, es más, cualquiera que leyese sólo esa frase creería que les han invadido desde otro Estado y que se avecina un conflicto bélico; cuando en su mayoría se trata de jóvenes de clase media urbana de diferentes edades y posturas políticas y religiosas.

Lo más triste es que como suele ser habitual, el mensaje que llega desde un órgano oficial es tan sesgado como excluyente de la realidad. “Es un parque público y no puede haber gente viviendo ahí porque los demás también tienen derecho a disfrutarlo”, justo esto viene a decir un Erdogan que pasa por alto el por qué, el para qué, y sobre todo el cómo solucionarlo, aunque leyendo sus amenazas no es de extrañar que la manera de arreglar esta situación no se distancie en demasía de aquella que un 29 de mayo, a base de palos y gases lacrimógenos acabó con una manifestación pacífica que pretendía detener la destrucción del mismo en pos de la realización de una zona comercial.

Imagen de las tiendas de campaña en el Parque Gezi.

Imagen de las tiendas de campaña en el Parque Gezi.

Al menos cinco muertos y alrededor de 5000 heridos es el actual balance de dos semanas de tensión que amenazan con un cambio político en el país turco, ya que a parte de este último hecho, el más conocido a nivel global, hay que añadir muchos más detalles que se escapan a la luz pública. Así, Erdogan tiene en contra a los militares despechados, a partidos laicos que le acusan de integrismo por apoyar a yihadistas sirios, a la minoría religiosa alaví que pide su reconocimiento y enseñanza pública, y a los kurdos. Todo esto aderezado con sospechas bien fundadas de malversación de fondos y enriquecimiento a base de comisiones.

Vídeo de la actuación policial contra los manifestantes.

Repercusión internacional

La Unión Europea ha alzado la voz para tratar de apaciguar los ánimos del gobierno turco. “Esperamos que el primer ministro Erdogan reduzca la intensidad de la situación, en el espíritu de los valores europeos, y busque un intercambio constructivo y un diálogo pacífico”, ha comentado el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle. Mientras, el ministro francés para Asuntos de la UE, Thierry Repentin ha afirmado: “Ninguna democracia se puede construir sobre la represión de la gente que intenta expresarse en la calle. El derecho a protestar, a oponerse al Gobierno, debe ser respetado”.

Sin embargo hay países en los que más allá de valoraciones sociales, miran únicamente por motivaciones político-estratégicas. Este es el caso de Estados Unidos, aliado incondicional de Turquía, donde recaba información de Europa del este, y donde además se apoya para abordar los conflictos de Siria y Oriente Medio. Así las cosas, el gobierno de Barack Obama se lava las manos y prefiere hacer borrón y cuenta nueva ante algo que, según diplomáticos del país norteamericano, ya se preveía en los entresijos de la Casa Blanca. “El giro autoritario del gobierno turco, incluso el temor a una inclinación ‘putiniana’ de Erdogan era una posibilidad que se manejaba en Whashington“, afirma Balci, investigador del CFR (Council on Foreign Relations), antes de sentenciar: “Cerramos los ojos porque necesitamos la ayuda de Turquía para varios problemas regionales”.

Al otro lado de la balanza se colocan Bashar Al Asad, presidente sirio y con quien Erdogan rompió relaciones unilateralmente y mantiene un conflicto fronterizo, y los gobiernos de Irán, Irak y, como no, Rusia. En estos Estados se ha recibido vodka en mano la crisis que asola al país vecino, sin reparar en nada más que en su rédito político, que calculan en gran número dado que todo lo que sea debilitar la credibilidad estadounidense es un paso más en las pretensiones individuales de cada uno.

En un mundo gobernado por el efecto mariposa lo que a estas horas sigue ocurriendo en el Parque Gezi no es más que un nuevo vuelo de ese insecto; un nuevo recorrido que acabará con más o menos dolor, pero que para los que se encuentran en las casillas de salida y llegada del camino no será más que una anécdota asumible en un marco que te deja un enemigo frente a tu puerta, con tu sangre; y a otro que no puedes ver, pero cuya sombra se alarga sobre tu techo.

Miedo y odio, ascenso de la ‘destra’

El mundo cultiva, Europa echa abono (por varias raíces) y el hombre recoge un fruto amargo. Esta es la fotosíntesis que está siguiendo el río de una vida que está dejando un reguero de sinsabores y lamentaciones; el surgimiento de un odio, de un deseo separatista y de buscar soluciones en el interior de uno mismo mirando con temor al vecino. Sí, hablamos de una crisis que no hace más que sumar plantas a un bosque sin verdes que está llevando a que cada uno se preocupe del árbol de su patio.

Hablamos del proteccionismo, de la defensa de lo propio culpabilizando al foráneo, de un deseo de salir adelante sin ver más allá del propio ombligo; en definitiva, del resurgimiento de una extrema derecha que nunca extinguida, ahora recibe más voces de apoyo. Para comprender todo esto, hay dos términos que no se pueden quedar en el tintero, y que deben servir como punto de partida. Populismo y nativismo.

Es en la década de los ochenta cuando varios autores aprecian la aparición de un ‘ola populista’ de extrema derecha. Su ideología radical se enmarca principalmente en la inmigración como fuente de todo problema. El historiador Héctor Hurtado por ejemplo habla de una nueva extrema derecha europea que invoca continuamente a los referentes de ‘pueblo’, ‘comunidad’ y ‘nación propia’, lo que les lleva a un nacionalismo xenófobo y pleno de rechazo a las minorías étnicas. Es justo esta mentalidad de algunos grupos políticos en contra de la desaparición de fronteras, la que lleva al politólogo neerlandés Cas Mudde a englobar su discurso bajo el término ‘nativismo’, o lo que es lo mismo, la idea de que los Estados deberían ser habitados únicamente por miembros del grupo nativo.

Así, con el germen ya creciente, el ‘hambre’ que hoy vive Europa ha llevado a que estas posturas extremas reciban un mayor apoyo. Frente Nacional (Francia), UKIP (Reino Unido), Unión por el Futuro (Austria) o Verdaderos Finlandeses (Finlandia) en la Europa más cómoda, y otros como Jubbik (Hungría), Ataka (Bulgaria) o Amanecer Dorado (Grecia) en la zona más castigada, dan prueba con su ascenso de que el miedo y el odio ya no son casos excepcionales, sino que se ha plantado un peligroso virus que en un marco neoliberal fracasado está recogiendo trocitos de cenizas para formar parte del inicio de un nuevo panorama.

La historia se repite, aunque por ahora sólo en sus albores. A principios de siglo y con la semilla de un mundo lleno de vencedores y vencidos, recalcado por tratados abusivos, y apuntillado por el manido crack del 29, el surgimiento de la conciencia nacional como rechazo del ‘diferente’ y avivada por la injusticia hacia los más desfavorecidos hizo que un frente de extremos tuviese una repercusión y seguimientos inimaginables. Hablamos de la Alemania nacionalsocialista, donde la débil república liberal de Weimar no sobrevivió a la crisis, y de la Italia de Mussolini.

Claro está que esos movimientos dictatoriales hubiesen quedado en humo si no hubiera sido por el seguimiento masivo que tuvieron. El apoyo electoral provino fundamentalmente de los campesinos , muy golpeados por la crisis que redujo los precios de los productos agrícolas , y por la clase media urbana , compuesta por pequeños comerciantes artesanos y empleados, que fueron, al igual que hoy, los que de verdad vivieron en sus carnes el deterioro de sus existencias.

Los ‘Le Pen’

Así, es difícil abrir la sección Internacional de algún diario sin que te cuenten como la extrema derecha ha dado un nuevo paso. Pero vayamos por partes. El caso más famoso por la importancia del país en el panorama internacional es el de Frente Nacional en Francia. Con Le Pen hija a la cabeza el partido batió su récord electoral en las presidenciales de 2012, cuando obtuvo un 18,10% de los votos, superando un registro del 16% que permanecía vigente desde 2002. Lo más inquietante ya no es el resultado, sino que esté se de con una mayoría de votantes jóvenes comprendidos entre los 18 y los 24 años, de entre los cuales una cuarta parte apoyaría la salida de la Unión Europea y la expulsión del país de decenas de miles de inmigrantes, dos de los puntos en los que se sustenta la política del partido.

Manifestación del partido Frente Nacional.

Manifestación del partido Frente Nacional.

Mismas reivindicaciones están tomando fuerza al otro lado del canal de la Mancha, donde el espectacular éxito del populista UKIP con su programa anti-europeo y anti-inmigración propició el descalabro en las elecciones locales del partido conservador. El UKIP se hizo con el 25% de los votos en los municipios que se presentaba, según las estimaciones de la BBC, y obtuvo 147 concejales. Muy pocos al lado de los 2.300 que estaban en juego, pero una barbaridad si se tiene en cuenta que en 2009 solo tenía ocho ediles en esos mismos ayuntamientos. Estos datos en las urnas, unidos a que el último sondeo les sitúa en el 20% de intención de voto en unas elecciones generales, han hecho que el primer ministro David Cameron se esté viendo obligado a virar hacia la derecha para mantener su barco a flote.

Tampoco en Finlandia se libran de esta corriente, donde el partido Verdaderos Finlandeses ha visto como su inútil existencia ha dado un giro de 180 grados en los últimos comicios, tanto parlamentarios como presidenciales. Así, con un ideario marcado por el populismo y el proteccionismo, han visto como de 2007 a 2011 pasaron de 7 diputados a 39, algo que se refrendó en unas presidenciales en las que de 2006 a 2012 dejaron atrás un pobre 3,43 % para colocarse con un 9,40 %.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=XkRRdth8AHc

Anuncio emitido por el grupo político sueco de extrema derecha Sverigedemokraterna.

Desfavorecidos

Si en la Europa más desarrollada, tecnológica y rica se ha dado un respaldo inesperado a las posturas señaladas, en el caso de países más castigados la situación está más al límite. Quizás el ejemplo más palpable y doloroso lo tengamos en Hungría, donde el partido ultra Jobbik, por medio de su diputado Márton Gyöngyösi, ha llegado a pedir en el Parlamento que se hicieran ‘listas de judíos’ porque representaban ‘un peligro para la seguridad nacional’. Declaraciones como esta no quedarían es más que una pura anécdota a olvidar si no fuese porque estamos hablando de la tercera fuerza política de Hungría con 43 diputados en una Cámara de 386 y que tres de sus miembros se sientan en el Parlamento Europeo. La retórica antisemita que manejan queda en un segundo plano ante su verdadero objetivo, los gitanos, que se estiman en un 10% de los 10 millones que habitan el país. Para que nos hagamos un idea, en Jobbik hablan de internar a los niños gitanos a parte, a la vez que les culpabiliza en exclusividad de  robos, atracos y uso de armas.

Pese a estar muy lejos del caso francés en muchos aspectos, lo preocupante es que coinciden en la base que les sustenta electoralmente, es decir, jóvenes de clase media alta, muchos de ellos universitarios. Estamos hablando de una masa social en crecimiento, y que vienen a ser el futuro de cualquier Estado.

Otro país en el que la extrema derecha está en auge es Bulgaria. El partido ultra Ataka, con un ideario ultranacionalista, xenófobo, beligerante con la minoría turca del país y racista con los gitanos, ha pasado de suponer el 1% del electorado a tener el respaldo del 8%, entrando así en el Parlamento. Aquí el populismo llega a su máxima expresión, y es que el líder de este grupo electoral, el antiguo periodista Volen Siderov, es capaz de prometer medidas de extrema izquierda, como nacionalizar las empresas eléctricas; y al mismo tiempo prometer que limpiará el país de indeseables (inmigrantes), haciendo propios los prejuicios de la extrema derecha. En definitiva, dando al pueblo lo que quiere oir.

Por último nos encontramos con Amanecer Dorado, una organización que se considera metaxisma, es decir, seguidora de Ioannis Metaxás, un general padre del fascismo griego. Con estas señas de identidad, y encabezados por Nikolaos Michaloliakos, los integrantes de este grupo han pasado del silencio absoluto a tener voz y voto desde el 2012, cuando obtuvieron un 7% de los votos en las elecciones generales para un total de 21 diputados. Una vez más, la población joven se convierte en el soporte de esta formación, ya que en las mencionadas elecciones el partido consiguió el 14% de los votos de los votantes entre 18 y 24 años, el 12% de los de entre 25 y 34 y el 11% entre los de entre 35 y 44 años de edad.

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Manifestación neonazi del grupo político Amanecer Dorado.

Este muestreo no es más que un granito de arena en el mundo de la oratoria y las urnas, pero no debe pasarse por alto, ya que lo que hace unos años no era nada hoy es ya una realidad que se está sirviendo de unas circunstancias en las que el desencanto de la gente hace que cualquier alternativa sea buena, tanto como para que una en la que le xenofobia sea el punto principal de sustento tenga tantos seguidores. Por mucho que se quiera evitar decir así, el ser humano es egoista por naturaleza, y en caso como el que vivimos ahora, la aparición de oportunistas está a la orden del día para aprovechar ese miedo y hacer de sus ideas erróneas un camino en el que muchos ven una salvación. Si este movimiento que está emergiendo tendrá mayor recorrido está por ver, pero lo que está claro es que la base, con jóvenes deseosos de tener otro futuro, está ya puesta y amenaza con dar un giro al panorama político internacional.

Silencio… y acción, pero en los 90

Hoy voy a recordar a los Stallone, Van Dame, Swarchzeneger, Seagal, Willis y demás actores que hicieron que el género de acción fuese mucho más que un mero entretenimiento, porque hubo una época en la que estos actores eran los que dominaban en la gran pantalla. No hablo por supuesto de actuaciones estelares en todos los casos, pero sin duda sí que copaban portadas de revistas, entrevistas en televisión y topes salariales.

Hablo de los 90, esa época en la que aún mi curiosidad cinéfila gateaba y la que marcó sin duda la etapa dorada de un género que por entonces no sólo mercadeaba, sino que innovaba y daba más de un motivo para pagar esos cientos de pesetas por ir al cine. Hay quien podrá decir que esto me lo estoy inventando, y que este cine siempre ha sido lo mismo: tiros, puñetazos, explosiones y el manido ‘time rescue’, pero para refrendarlo están los datos, que en cine se cuentan por taquilla.

Terminator, este es el título que todos recuerdan de Arnold Swarchzeneger, en el cual interpretaba a un ciborg asesino enviado a través del tiempo desde el año 2029 a 1984. Pues bien, fue la segunda entrega de esta saga la que copa la lista recaudando en el año 1991 nada menos que 519 millones de dólares, y sin poder ser superada desde entonces pese a las múltiples entregas de este género que cada año nos abordan. Tal fue el impacto de este filme que en su año de estreno llegó a alcanzar el segundo puesto del ranking mundial sólo superada por E.T. El Extraterrestre, y recompensada además con cuatro Óscar. Por si esto fuese poco, hablamos del primer largometraje que uso imágenes realizadas con ordenadores, es decir, más allá de sangre y violencia, se preparó hasta el mínimo detalle sin escatimar gastos en innovaciones que dieran un salto de calidad a la película.

En el siguiente escalón nos topamos con Matrix. La película de los hermanos Wachowski recaudó 463 millones de dólares y supuso quizás el punto final a los años dorados de este cine. Su relevancia llegó mucho más lejos que lo que indican los verdes, haciéndose popular por el ‘efecto bala’ (bullet time), en el que la imagen se congela mientras la cámara gira sobre ella. Esta nueva visión para el espectador, unida a una historia llena de interrogantes y susceptible de interpretaciones varias enganchó a los espectadores.

Por detrás siguen títulos como Mision Imposible (1996) con 456 millones de dólares, Speed (1994) con 350 millones, El Quinto Elemento (1997) con 264 millones o Desafío Total (1990) con 261 millones. Cierto es que en la primera década del siglo XXI también se han sacado grandes títulos, pero la proliferación y el nivel de seguimiento que tuvo en los diez años anteriores, e incluso antes con títulos como La Jungla de Cristal o la saga de John Rambo, no se ha vuelto a alcanzar.

Me despido ya de vosotros, se aceptan críticas.

SAYONARA, BABY (versión española)

¿Rendirse? No les des el placer

Histeria, el lema del día se escribe sin que usted sonría, santo y seña de una mañana en la que el mañana amenaza con no dejarte ver una salida, y es que tu herida en vida es compartida por demasiados, permitida por aliados hipócritas que te soltarán por su megáfono lava cerebros que hoy estamos mejor. No te mienten, tú, que no eres un demente no puedes evitar que inventen pero sí hacerle frente. Estamos mejor y llevan razón, él y los suyos no perdieron, ganaron, y están mejor que tú y que tú y que yo. Odio es lo que salta, pedir calma mientras las almas vagan sin que el karma descanse tranquilo, porque lo que a mi me piden sin decirlo es dejarles a todos colgados sin hilo… del que tirar más que para dejarnos tranquilos.

Para mí, temperamento en túnel con entrada a un laberinto que no pinté, la escoria que mora en esos asientos no merecen un lamento ni un segundo de aliento. A los que ‘escrachean’, a los que ponen su cara a sabiendas de que quedará morada, yo les doy el abrazo del hermano, porque nada se logró sin que alguien llorara, y ya es hora de que las lágrimas caigan desde arriba, desde esos despachos intocables en los que un demonio amable te habla en balde. Y tiendo mi mano a los que toman las calles desde el subsuelo al suelo, a esos que alzan la voz en pos de que el anhelo no llegue a velo.

Los palos te los llevas tú, porque esos que están ahí para protegerte no hacen más que joderte como brazo activo de un dominio herido por la avaricia y la vagancia de ideas, y es que la masa gris escasea entre el mando y el ser humano al que una placa aplaca su corto pensamiento para repartir terror, ese olor a sangre que sus manos mancha con la avalancha de una desesperación, de una erosión sin freno hacia el infierno. Un terreno arado sin remordimientos por seudoanimales que a la mínima necesitan pañales.

Todos somos iguales ante el verde, pero no en todos los hogares florece, hay quien se lo gana y hay quien se lo lleva porque le da la gana. Si eres de los que vive en secano, sujeta bien tus manos, porque si se te escapan para comer te las capan sin que una presunción se apiade de tu persona, no es en broma, un tropiezo arruina tu vida mientras que las de los que tienen la tierra fértil en sobres, desfalcos y engaños no pisan el talego ni en mil años. Sistema feudal que democratiza para unos y atiza sin reparos a los que ponen su subsistir en liza.

Los ojos ven y las armas alarman al que felicita a los que se quedan en su casa, a los que agachan la cabeza y a los que les aplauden su estupidez. Porque cada mañana hierve sangre, no te enojas, no te sonrojas, sino que cogerías lo que tuvieses más a mano y le rebanarías; sí, no dudarías, es lo que pide este país, este estado sin derecho a comer, a dormir, a vivir.

Pero no lo haces, no eres tan imbécil como esa escoria para los que cualquier bien que se les acerque ya es más de lo que merecen. Tú, que eres de verdad el latir de esta tierra que te vio nacer, que te hizo persona bajo su techo, con tu plato, con tus diversiones y sufrimientos, tú que sientes cada día el calor, el frío y ese río inundado de verdaderas sensaciones. Tú, no te rindas, no les des el placer.

Os dejo con Knights of Cydonia de Muse (música y letra)

Ven, cabalga conmigo
Por las venas de la historia
Te mostraré un dios
que se duerme en su trabajo

Cómo podemos ganar
cuando los idiotas pueden ser reyes
No pierdas el tiempo
o el tiempo te echará perder

Nadie me cogerá vivo
Ha llegado la hora de arreglar las cosas
Tú y yo debemos luchar por nuestros derechos
Tú y yo debemos luchar por sobrevivir

Nadie me cogerá vivo
Ha llegado la hora de arreglar las cosas
Tú y yo debemos luchar por nuestros derechos
Tú y yo debemos luchar por sobrevivir

Nadie me cogerá vivo
Ha llegado la hora de arreglar las cosas
Tú y yo debemos luchar por nuestros derechos
Tú y yo debemos luchar por sobrevivir

El bueno, el feo y el malo

Tras varias semanas sin acercarme al teclado he decidido regresar sin previo aviso con estas líneas que hoy dedicaré a las etiquetas, a los estereotipos adquiridos que marcan no sólo conciencias sino los sentimientos de aquellos que aun a miles de kilómetros hacen suyo un parecer que creen real, pero que no pasa de un mero espejismo que te muestra una seudorealidad dirigida por quienes ven en una víctima un número, en una muerte una baja asumible. Guiones escritos para el bueno, el feo y el malo.

Ya han pasado varios días desde las explosiones que sacudieron la maratón de Boston. Tres muertos y más de 100 heridos, entre los que hay bastantes en estado crítico, ha sido la cuantía de tal atrocidad. Su relevancia ha sido de tal magnitud como para ser primera plana de todo tipo de prensa y medios, con análisis e investigaciones y esperas de comunicados oficiales que esclarezcan los hechos como si hubiese sido un ataque contra la humanidad.

El bueno ha recibido un golpe, no sabe de quien ni el motivo de ello, pero se lo ha llevado y no es justo. Ellos, que sólo han dedicado su tiempo a proteger al resto no merecen que les pase algo así. Este será sin duda el mensaje que consternados por el dolor te harán llegar una y mil veces, pero no es el real. Ellos, esos que mandan matar y que saben a ciencia cierta que sus repercusiones tendrá, no sabrán decirte quien será el que vea acabar su vida, pero sí que ocurrirá, y es que para el que hará balance de la cruzada no pasarán de ser bajas asumibles hacia un bien mayor.

Como en todo, más allá de hechos y opiniones, el problema está cuando uno se cree que lleva la verdad escrita de modo casi místico. Pero no quiero desviarme del tema. Volviendo a Boston, tras las explosiones el pánico se extendió y la gente echó a correr víctima del miedo; aun así, les dio tiempo a encontrar al culpable, ya que entre la estampida general había también un árabe que para sorpresa del público, salió despavorido como el resto de personas… Culpable, no por ese día, sino de nacimiento, ya tenemos al malo.

Lo peor de las etiquetas es que funcionan en dos direcciones, tanto para culpar de antemano al ‘nuevo ruso’, como para que tú, desde tu sofá, con tu almuerzo y tu televisión encendida, escuches que han muerto 36 personas en Irak por atentados y vayas por el postre como si nada, y para que al volver veas que han muerto 3 en Boston y se te caiga el yogurt al suelo y se te cierre el estómago, porque esas personas sí merecen tu lamento.

Se calculan unas 75.000 muertes de civiles iraquíes desde que se iniciase la guerra en 2003, pero no son suficientes para que el efecto narcótico bajo el que vemos cada información se rompa. Los feos ya están aquí, son aquellos que siguen la corriente del río, que no se hacen preguntas y que ven a un lado a locos con el cerebro lavado y a otro superhéroes. Las vidas de las personas, por duro que sea, tienen valor, y eso sí que debería provocar el lamento de la masa; y para hablar de justicia, para poner esa palabra en su boca, muchos deberían pensar antes en todos aquellos que han perecido sin que el fin de sus existencias haya tenido su reconocimiento, no como héroes, sino como personas, como tú, como yo, como en Boston.